Importancia de los tratamientos capilares

La alopecia androgenética es una enfermedad con múltiples causas. Una de las principales es el efecto que la testosterona produce sobre los receptores de las unidades foliculares, provocando su atrofia progresiva hasta llegar a su desaparición.
Se trata de la alopecia más frecuente tanto en hombres como en mujeres.
Hasta la fecha se asumió que si nuestro padre/madre o abuelo era calvo, ese sería nuestro destino y que no había nada que hacer. Si hasta los famosos se sumían en la conformidad y no podían lidiar con el destino de perder el pelo, solo quedaba asumirlo con la mayor decencia posible. Lo lógico era esperar a los hombres guapos rapados, o que recurrían a los peluquines, y las mujeres intentar disimularlo con peinados cardados o pelucas.

Pero la realidad hoy en día es otra, la medicina avanza muy deprisa y en tricología (especialidad que estudia las enfermedades del pelo) no es diferente. Existen tratamientos muy eficaces.
Tratamientos que no solo han demostrado controlar y frenar la evolución de las alopecias. Además consigue corregir y recuperar aquellos folículos que estaban a punto de desaparecer, por lo que los avances en la cirugía de implante capilar cada vez logra correcciones más naturales. No tenemos que seguir resignándonos.

Ahora bien, es verdad que no todos quieren someterse a intervenciones quirúrgicas, y es totalmente lícito. Pero estos pacientes, deben saber que hay tratamientos muy eficaces y con resultados estupendos sin necesidad de recurrir a intervenciones en una gran mayoría de casos.
Dentro de los tratamientos científicamente demostrados, hablamos de tres fármacos en concreto, que son el minoxidil, finasteride y dutasteride, pudiendo asociarlos con complejos vitamínicos para completar y potenciar su eficacia. Pero que no te engañen con otros tratamientos milagrosos.
Las vías de administración de estos fármacos nos permite individualizar dosis y evitar efectos secundarios. Gracias a ello las modernas mesoterapias consiguen una administración de altas concentraciones en la piel, evitando todos esos miedos que provoca la mediación oral, y con respuestas muy similares.